Cerebro triuno y la nueva neuropedagogía

El cerebro triuno y los fosfenos, la nueva neuropedagogía

Las mejoras evolutivas se van implementando progresivamente al cerebro, son ventajas que permiten al individuo una mejor adaptación al medio, creciendo este por zonas que se suman a los progresos anteriores. El concepto de cerebro triuno hace referencia a tres cerebros, cada uno con unas características específicas, consta del cerebro reptiliano, el sistema límbico, y el neocortex, vamos a analizar desde la perspectiva de la neuroeducación, la neuropedagogía de luz, su relación con los procesos educativos.

Cerebro triuno: cerebro reptiliano

El cerebro reptiliano y los fosfenos

La zona denominada cerebro reptiliano es la primera que debemos conocer para saber cómo está formado el cerebro triuno, controla todas las funciones de actuación inmediata vinculada a los instintos, por ejemplo, de territorialidad, de alerta y lucha, así como de huida, y se encuentra en el lugar más profundo del cerebro como la más pequeña de las muñecas rusas de la evolución cerebral.

Tiene su origen en los reptiles que luego dieron paso a los mamíferos, su mundo es el las respuestas automáticas que están sistematizadas para primar la supervivencia y en ningún caso se vincula con las emociones, el cerebro reptiliano simplemente actúa. Se preocupa de lo que sucede en el presente y en preservar la vida, es una zona del cerebro que determina y ejecuta, podríamos decir que es terrenal, tanto como los aspectos que controla, la comida, el sexo, el espacio, etcétera. Llevar la luz al interior de nuestro cerebro, fosfenos, produce un efecto inmediato en los procesos de adaptación al medio, la rigidez por la conservación, el dominio y el control además de la exacerbada competitividad, se diluyen en una mayor flexibilidad y agilidad de respuesta ante la búsqueda y el mantenimiento de un espacio, de un territorio.

Cuando un niño hace fosfenos su respuestas adaptativas se modulan naturalmente se hacen más eficaces y conscientes, dejando atrás respuestas bruscas y de pura supervivencia vegetativa. Es algo extremadamente lógico por otro lado, el cerebro reptiliano es la zona más arcaica del cerebro triuno, hunde sus orígenes en los albores de la evolución, sin él nada hubiera sido posible, parece pues obvio que responda cuando se inunda el cerebro de luz, sin luz no existe la supervivencia, nada más primigenio que la luz. Los fosfenos permiten que las respuestas automáticas del cerebro reptiliano en la nueva neuropedagogía de luz, guarden sintonía con el entorno y pierdan aristas generadas por el estrés de la búsqueda adaptativa a un medio que puede ser en ocasiones hostil.

El aprendizaje se convierte en algo natural y fluido además de creativo, el desafío competitivo o la lucha por ser el mejor, sobrevivir, defenderse, cobijarse procurándose protección y el estrés que eso conlleva desaparecen y dan paso a la alegría por compartir y aprender. Los grupos clase que trabajan con fosfenos se relacionan de un modo armonioso y fluido. Recuerdo las experiencias realizadas en algunos colegíos de México donde se utilizaron fosfenos para reducir los comportamientos agresivos de ciertos niños que mostraban conductas altamente distorsionadoras para el grupo clase. Como siempre los resultados fueron excepcionales y lo hubieran sido más todo el grupo hubiera realizado fosfenos.

Parece natural que a nuestra zona cerebral más arcaica le de pavor la oscuridad siempre asociada con la depredación, el frío, el peligro en definitiva, y por ende le guste la luz que es el sustento de la vida. Los fosfenos llevan la luz hasta lo más profundo de nuestro cerebro triuno, el cerebro reptiliano.

Cerebro triuno: cerebro límbico

El cerebro límbico y los fosfenos

¿Y la emoción? ¿Qué zona del cerebro gobierna las emociones? El cerebro límbico es la siguiente muñeca rusa de la evolución que conforma el cerebro triuno. Es una zona donde los sentidos tienen una gran influencia, las emociones y los sentimientos hacen que se le pueda llamar el cerebro expresivo, sensible. La historia del cerebro límbico empieza en las aves y acaba en los mamíferos y suma con respecto al cerebro reptiliano, la experiencia, de forma que se establece una comunicación que implica elementos exteriores al cerebro generados por el entorno. La información adquirida por los sentidos y la experiencia que estos crean se unen a los procesos de supervivencia de la primera zona cerebral, el cerebro reptiliano, creando una respuesta particular que se expresa en una actuación modulada, emocional. Así como el cerebro reptiliano actúa inmediatamente, es decir, procesa el presente, el cerebro límbico procesa sucesos pasados que interactúan con situaciones presentes produciendo un stock de experiencias, relacionadas con la memoria, la atención, la capacidad de aprender y todos los aspectos de la personalidad del individuo. Podríamos poner como ejemplo del cerebro reptiliano la necesidad de aparearse y del cerebro límbico la de hacerlo con una persona determinada que genera un deseo y un sentir.

Hoy en día es obvio que los procesos emocionales son fundamentales en todos los aspectos de la vida son pues inherentes al aprendizaje en la neuropedagogía, neurociencia y educación. Los fosfenos actúan como ecualizadores de las emociones, quien hace fosfenos se relaciona con el entorno de un modo más estable y a la vez más abierto, la confianza y el equilibrio emocional son aspectos muy ponderados por los alumnos que realizan fosfenos. Todavía más, la luz interior del fosfeno abre el apetito del saber, el placer de aprender, pero sobre todo el entusiasmo de saberse capaz porque se tiene la energía y la comprensión. La autoafirmación personal que los fosfenos producen, provocan que las relaciones y por ende las emociones que circulan entre el alumno y el grupo clase, fluyan de manera sencilla y natural. Además se produce una depuración de las emociones negativas, de bajo tono vital o de infravaloración por el mero hecho de trabajar con fosfenos pues es uno de sus muchos efectos, diríamos colaterales.

Realizando test kinesiológico por acortamiento muscular

Test kinesiológico implicando el cerebro reptiliano y el cerebro límbico

 

Como poco parecería una argumentación interesante hasta acá, pero en definitiva no dejan de ser palabras relacionadas con la luz, con los fosfenos, a todos nos gusta a luz y algunos hasta nos gusta hablar de ella, pero en el trabajo de Dr. Lefebure Methods® existe una característica que nos distancia de la pura argumentación y es la reproductibilidad de los resultados que se describen, es decir,  llevar la luz al interior del cerebro produce unos efectos concretos y medibles desde las  primeras sesiones.

Podemos incluso proponerle un ejercicio donde se pone de manifiesto de un modo claro que la luz interior de los fosfenos actúa directamente sobre estás dos zonas cerebrales de las que hemos hablado, cambiando sus respuestas en no más de treinta segundos, treinta segundos eso si, de luz.

Antes salió a relucir el estrés, el Dr. George Goodhearth investigó en los cincuenta las reacciones de los músculos cuando los sistemas energéticos, nerviosos, sanguíneos o linfáticos, entraban en estrés o sencillamente se bloqueaban. Dichas reacciones producían respuestas musculares de fortaleza o de debilidad dependiendo de si se entraba en situación de estrés o de equilibro de los sistemas mencionados.

Finalmente el Dr. George Goodhearth desarrollo la kinesiología que básicamente utiliza test musculares que actúan como respuestas a situaciones que pueden favorecer al individuo, en ese caso la respuesta sería de fortaleza muscular, o bien que le generan estrés, en consecuencia desequilibrio, el músculo demostraría, en dicho caso, debilidad. El músculo responde no solo a situaciones a las que físicamente está vinculado como los sistemas descritos, el linfático, el sanguíneo etcétera, también muestra debilidad o fortaleza ante situaciones o preguntas que puedan desencadenar tensión en dichos sistemas. Dicho de otro modo, el origen puede ser fisiológico o no serlo, también en este caso acabará desencadenando un torrente de respuestas fisiológicas si el individuo recrea la experiencia estresante, que registrará el músculo testado.

Existen muchas formas de testar kinesiológicamente, en la imagen por ejemplo, aparece el del acortamiento muscular, pero quizás una de las más conocidas sea la del deltoides que consiste en extender el brazo con un ángulo de noventa grados con relación al cuerpo mientras se intenta mantenerlo fuerte, firme, y a la vez que se le formula una pregunta al sujeto sobre un alimento, una emoción, una situación, una persona o cualquier tema con el que la persona que realiza el test este relacionada. Quien realiza el test solo debe colocase detrás del sujeto y ejercer una ligera presión sobre el brazo extendido que responderá con debilidad o bien con fuerza según sea la respuesta, estresante o equilibrante y favorable para él en relación a la pregunta, es decir, la pregunta genera equilibrio o descontrol en los sistemas energético, nervioso, sanguíneo o linfático del sujeto.

Testando la repuesta del cerebro límbico y el cerebro reptiliano con kinesiología

El procedimiento es muy directo y rápido además de muy plástico y para ver como se desarrolla la dinámica, al comienzo se suele preguntar algo que sea obvio, si es de día o de noche, si la persona que realiza la experiencia es hombre o mujer si su nombre es el realmente el suyo, etcétera. Si tomamos por ejemplo el nombre, primero le invitaremos a repetir el suyo verdadero momentos antes de realizar el test mientras extiende el brazo y acto seguido presionándolo hacia abajo para ver si responde con debilidad o con fortaleza, si realmente es su nombre, así se lo habremos pedido, el músculo responderá con firmeza, es algo solido y verdadero que no produce estrés en los sistemas.

Luego tras mover al sujeto del lugar donde hemos testado con su nombre verdadero realizaremos el mismo procedimiento pero esta vez el sujeto repetirá un nombre que no es el suyo, como antes, con el brazo extendido e intentando mantenerlo firme, ejerceremos mientras repite el nombre falso, una ligera presión para reducir los noventa grados. Rápidamente observaremos que el nombre falso genera estrés, el brazo cede con suma facilidad y sin intervención de la voluntad del sujeto, es una afirmación que produce desequilibrio en los sistemas repercutiendo en el tono muscular.

Es muy curioso además de muy interesante realizar un test kinesiológico con el azúcar, basta colocar un sobre de azúcar en el timo, por ejemplo con la mano izquierda, si quien realiza la experiencias es diestro, y con la derecha si es zurdo, mientras se extiende el brazo firmemente intentando mantener los noventa grados respecto al cuerpo que antes mencionamos. Le damos unos segundos al sujeto para que piense en el azúcar y una persona colocada tras él realiza una ligera presión a la altura de la muñeca por ejemplo, en dirección al suelo intentando que el brazo ceda. Un porcentaje elevadísimo de sujetos responden con debilidad muscular lo que significaría que el azúcar no les va bien. Así podemos ir jugando con los test hasta habernos familiarizado con ellos y constatado la utilidad de los mismos.

El sistema inmune está formado por la médula ósea, los ganglios linfáticos, el bazo y el timo, una glándula del sistema linfático donde se producen las células llamadas T cuya función es vital para el sistema inmune adaptativo que actúa según las características de los agentes externos que atacan al cuerpo. Se encuentra aproximadamente a unos cuatro dedos de distancia de la nuez, detrás del esternón.  El timo secreta también hormonas por lo que se la considera además una glándula endocrina y reacciona tanto a los patógenos como a las situaciones emocionales; antes se pensaba que se atrofiaba tras la adolescencia pero ahora se sabe que continúa activo y que responde según las situaciones de estrés o de equilibrio. Esto hace del timo un elemento básico del sistema inmunológico. Es por ello que a la hora de testar es una buena idea colocar allí el elemento físico que queramos investigar e incluso dar unos golpecitos en el timo antes de realizar un test kinesiológico con una emoción o una situación no física.

Ahora vamos a investigar la relación del cerebro reptiliano y del cerebro límbico con la luz de los fosfenos en presencia de un conflicto de competitividad en el grupo clase, desgraciadamente es un buen ejemplo que se produce recurrentemente en nuestras escuelas, un problema de adaptación que pudiera derivar en una situación de bulling, o por ejemplo repetidas incompatibilidades con algún o algunos compañeros de clase, peleas o situaciones de marginación. En definitiva entornos de lucha, huida, supervivencia territorial, confrontación, etcétera, es decir, que bien podrían únicamente vincularse al cerebro reptiliano pero que al producirse en un ambiente grupal sujeto por definición a la interacción emocional implica al cerebro límbico, en definitiva las dos zonas más arcaicas del cerebro triuno y por consiguiente más ingobernables por lo enraizadas en procesos profundos.

Los fosfenos actúan en el cerebro reptiliano y en el límbico

No haría falta decir que actuamos con los test como si de un juego se tratara para poder observar una respuesta plástica rápida e inconsciente a un problema serio y de raíz cuando la luz natural es transformada en luz interior. La nueva neuropedagogía de luz con los fosfenos requiere de una implementación en la dinámica de estudio que luego veremos, por cierto extremadamente fácil y sin cambiar nada de la práctica habitual de estudio, hasta aquí estamos en una presentación, entiendo que atractiva y dinámica de la profundidad y posibilidades de los fosfenos en el mundo pedagógico. Antes de nada testaremos al alumno con una pregunta que sea equilibradora o verdadera para valorar la firmeza y coherencia de su respuesta muscular, por ejemplo con su nombre. El deltoides responderá con firmeza. El paso siguiente será pedirle al alumno que evoque un episodio conflictivo, una pelea, una situación de infravaloración por parte de sus compañeros de acoso o de lucha jerárquica en la clase, en definitiva un conflicto de territorio, es decir, un asunto tipo para el cerebro reptiliano y/o límbico; una agresión que ponga en peligro el espacio personal del alumno siempre será un estímulo directo y en consecuencia reactiva al cerebro reptiliano, como esa agresión se encuadra en un entorno de relaciones diarias que se almacenan en el consciente y el inconsciente del alumno en modo de experiencias emocionales la actuación del cerebro límbico es también obvia.

Le daremos unos segundos para que viva la emoción y procederemos a realizar el test, le pediremos que extienda el brazo mientras siente, vive la emoción que el problema le produce, en ese momento ejerceremos una ligera presión como antes ya hicimos en los test anteriores. Con los conflictos de espacio, territorialidad, supervivencia personal y estructura social, la debilidad es más que obvia y sorprende tanto al sujeto que la vive como a quien realiza el test, el brazo cede sin oponer, aunque se quiera, la menor resistencia. Es una situación altamente estresante para el alumno y sus sistemas así lo ponen de manifiesto, con debilidad muscular.

Ahora llevemos la luz al interior del cerebro del alumno. Le pediremos al alumno que realice un fosfeno para ello debe mirar fija pero relajadamente, siempre al mismo punto de enfoque, una Lámpara Fosfénica del Dr. Lefebure durante aproximadamente treinta segundos que es, más o menos cuando se aprecia un color azulado en la luz, a está fase la llamamos observación fija, tras ella le pedimos al alumno que cierre los ojos, en su campo visual aparece un sol, una luz de colores cambiantes que fluctúa parecida en sus tonos y estructura a un caleidoscopio que se eclipsa vibra y se balancea, esta fase se denomina posfosfeno. Deberíamos hacer un par, incluso tres fosfenos con el alumno para que explique lo que ve y se familiarice con esa plástica, y extremadamente agradable luz interior. Cuando la sorpresa inicial haya pasado le pediremos que en presencia ese sol interior haga aflorar la misma situación de estrés, de conflicto, pero esta vez reviviéndola dentro del posfosfeno, le daremos unos segundos y testaremos.

Lo que antes debilitaba ahora con la luz del fosfeno no lo hace, el músculo responde con firmeza en un apabullante número de casos y en el resto se observa, como poco, que la respuesta no es tan debilitante. En este grupo muy residual de alumnos, si se encadenan tres o cuatro fosfenos más y se vuelve a realizar el test, la respuesta muscular es firme. ¿Qué ha pasado para que una respuesta inconsciente que implica a los sistemas energéticos, nerviosos, sanguíneos y linfáticos pase de ser de alerta, de huida o de lucha, a una situación de normalidad ante la cual el músculo testado no se debilita? La luz, la variable es la luz, la luz interior, el fosfeno que difunde toda su energía hasta lo más profundo del cerebro triuno, en este caso hasta la zona más arcaica e instintiva del cerebro.

Los fosfenos han depurado la emoción, la situación conflictiva, actuando como una  especie de lejía emocional en el cerebro límbico y modulando la impulsividad del cerebro reptiliano. La profundidad y las repercusiones de los fosfenos en el mundo educativo son absolutamente fantásticas, realmente el equilibrio emocional y la fuerza que despiertan en el alumno son determinantes en sus relaciones con el grupo, el profesor, y en la actitud ante el estudio. Actualmente vivimos en un mundo de inmediatez todo tiene que ser rápido, en el acto, en ese contexto los test kinesiológicos nos permiten ver como en treinta segundos el fosfeno actúa sobre los sistemas energéticos, nerviosos, sanguíneos y linfáticos del alumno modificando sus respuestas musculares ante una situación de minusvalía y desamparo, pero hay más, mucho más.

Neurosincronización para potenciar el neurocortex, tercera muñeca rusa del cerebro triuno

El neocortex y los fosfenos

El tercer cerebro, cerebro neocortex, es la zona de más tardía de la evolución y a la vez la más sofisticada, el neocortex, la nueva corteza, está dividida en dos partes, dos hemisferios, el izquierdo se encarga de los procesos lógicos y estructurados, analíticos y de síntesis, el habla, la escritura, los procesos matemáticos etcétera, el derecho controla la imaginación, las habilidades artísticas, etcétera, la creatividad en definitiva. De la unión de los dos hemisferios surge el pensamiento que procesa, imagina, proyecta y resuelve, así los dos hemisferios producen de un modo flexible y natural la vida intelectual. Los fosfenos influyen de forma directa sobre está tercera muñeca rusa evolutiva, el neocortex, de hecho lo más conocido de Dr. Lefebure Methods® es la aplicación de los fosfenos en la mejora de los procesos cognitivos y creativos, son decenas de miles los alumnos que a lo largo de sesenta años han constatado y testimoniado su asombrosa eficacia. Cualquier proceso cognitivo o creativo que se realice con fosfenos se amplifica, se dinamiza y se densifica y al revés, los fosfenos producen un borboteo de ideas nuevas de nuevos procesos mentales que enriquecen la vida intelectual además de producir una manifiesta efervescencia de los procesos creativos.

La mezcla de los fosfenos con un proceso mental es lo que se denomina mezcla fosfénica, en presencia de la ebullición neurológica que produce el fosfeno si se asocia un pensamiento este se recuerda mejor, se hace más claro y se diversifica en una cascada de  ideas asociadas.

Las lecciones se comprenden y se recuerdan más con fosfenos, a eso hay que añadir el estado receptivo, la curiosidad intelectual y el equilibrio psicológico que producen factores que, junto con otros elementos que llamamos de acción colateral, como la mejora de los ciclos de sueño, un mayor tono vital, una mejor empatía, etcétera, hacen que se produzca un antes y un después, un punto de inflexión en la vida escolar y personal del alumno. En definitiva los fosfenos mejoran los procesos que implican el neurocortex además del cerebro reptiliano y el cerebro límbico, es decir, el cerebro triuno en su conjunto; la mente y la personalidad del alumno mejoran y lo hacen más apto para los retos intelectuales y emocionales que el mundo del aprendizaje le plantea, preparándolo social y psicológicamente para vivir en sociedad de modo consciente y equilibrado.

Aunque por espectacular que resulte el campo que los fosfenos abren a la neuropedagogía, eso no es todo. El neocortex, la nueva corteza, el tercer cerebro, está dividido en dos hemisferios, podemos realizar un experimento que rápidamente, relacionará los dos hemisferios con los fosfenos y viceversa. Si en vez de observar una Lámpara Fosfénica del Dr. Lefebure colocamos dos, cada una situada muy próxima a cada ojo y separadas entre sí, de forma que el ojo derecho únicamente pueda ver la Lámpara Fosfénica que llamaremos A y el izquierdo la B y estas se encienden y se apagan con un ritmo alterno entre ellas de un segundo, por ejemplo, se observan al cerrar los ojos, dos fosfenos producidos por la lámpara A y B pero no con el ritmo de encendido y apagado sino con uno propio que está relacionado con el ritmo interhemisférico de que quien realiza la experiencia, esto es de una profundidad notable pues relaciona los fosfenos con el ritmo cerebral, además dicho ritmo nos facilita información de la plasticidad y situación mental, psicológica y emocional del sujeto. Y al contrario, si estimulamos con sonidos alternos los hemisferios, el fosfeno que se cree en presencia de dicha estimulación modificará sus características en relación directa con el ritmo que se infunda a los dos hemisferios.

Todo lo que es fisiológico adecuado y coherente para nuestro cerebro se ve reflejado en los fosfenos, así por ejemplo un esfuerzo extenuante o una ingesta excesiva de comida hará que los fosfenos que se creen en esos momentos enlentezcan sus ritmos habituales y varíen sus fluctuaciones de colores, en cambio un descanso adecuado, una buena alimentación etcétera, se mostrará con ritmos fluidos y colores secuenciados y claros en los fosfenos, es decir, los fosfenos son un espejo del estado emocional y físico de quien los realiza.

Entonces, si accedemos a estimular los hemisferios con unos solidos alternos que escucharemos ahora por un oído ahora por el otro, modificamos notablemente las características de los fosfenos que en ese momento realicemos y por ende el estado cerebral del individuo. Ese enorme descubrimiento, la estimulación cerebral alternativa, la neurosincronización cerebral, nos permite mejorar el rendimiento cerebral según el ritmo que le demos a nuestro cerebro, a los dos hemisferios, situándolo en una posición óptima para la memorización, para la creatividad, para el análisis, entre otras muchas posibilidades.

Audición alternativa para mejorar las respuestas del neurocortex

La nueva neuropedagogía del ritmo, neurosincronización, consiste en escuchar alternativamente unos sonidos, un zumbido, un claqueteo, o los dos asociados, de forma que creamos un ritmo en el pensamiento que favorezca según sea una actividad cognitiva u otra el trabajo del neurocórtex creando un baile interhemisférico que facilita el razonamiento global del cerebro neocortex, un trabajo especializado pero conjunto de los procesos lógicos y analíticos con los imaginativos y creativos.

Estimular alternativamente de forma correcta los hemisferios cerebrales beneficia la comprensión y la calidad de los procesos reflexivos, además la atención se sostiene por más tiempo sin esfuerzo de la voluntad, es por esa razón que miles de estudiantes utilizan la neurosincronizacón como herramienta básica en neuropedagogía, no es casual que los trabajos de audición alternativa del Dr. Lefebure recibieran en su momento premios por sus asombrosos resultados en la memorización y comprensión.

Como refrendo oficial a la neurosincronización el mismo Estado francés certificaró la estimulación que producía en el C.N.R.S. en el Instituto Estatal de Deportes y en el P.T.T. Naturalmente la excepcionalidad de dichos resultados han llevado a la neuropedagogía de audición alterna a ser utilizada en todos los ámbitos de la vida, un cerebro más rápido fluido y creativo ofrece muchas ventajas.

Entonces, si el neocortex, la nueva corteza, es el último logro evolutivo, estimularla y hacerlo de un modo natural y fisiológico con algo inherente a la vida, el ritmo, como poco parece una buena idea, tanto y tan obvia como hacerlo con luz. Son los mismos hemisferios los que trabajan de forma alterna de modo que todo lo que ayuda a mejorar los procesos cognitivos mejora la alternancia entre ellos y al revés todo lo que induce una alternancia fisiológica favorece los trabajos intelectuales, por lo tanto podemos convenir que la estimulación de los hemisferios con una alternancia adecuada fomenta el rendimiento cognitivo. No es necesario remontarnos a los estudios o trabajos antiguamente realizados, la evidencia es clara para todos los que en algún momento han estimulado su cerebro con la neurosincronización pero actualmente los resultados en el rendimiento escolar gozan de testimonios e informes impactantes en todos los ámbitos pedagógicos, uno de ellos es el estudio de Teodoro Montoya Peña realizado con alumnos de 3º de primaria.

Teodoro aplica la neurosincronización en varias facetas, para la resolución de problemas, para las matemáticas para los exámenes pero especialmente para la mejora de la caligrafía, que es obvia en un 85% de los alumnos que la utilizan. No es un porcentaje como para tomárselo a la ligera y los efectos son constatables desde los primeros minutos. Pongamos un ejemplo, ante una situación de estrés o de una gran sobrestimulación, si nos ponemos el ritmo de calma mental que nos ofrece la APP del neurosincronizador Brain Therapy, observaremos que como la marea con la playa, una sensación de calma va borrando el estrés inicial y la agitación mental, entonces, es claro que si puede inducir un rimo cerebral tan fácil y rápidamente pudiera hacerlo con todos, es decir, con los que nos ocupan, los de memorización, voluntad, rapidez mental etcétera los neuropedagógicos en definitiva. Es como el fosfeno en los test kinesiológicos, los resultados se aprecian inmediatamente.

En definitiva podemos llegar a todos los rincones de nuestro cerebro triuno, a todos nuestros cerebros, el cerebro reptiliano, el cerebro límbico, el cerebro neocortex, utilizando la luz, una luz precisa, y el ritmo interhemisferico, un ritmo preciso, transformando los dos, luz y ritmo, en energía cerebral, fertilizando y dinamizando todo nuestro cerebro para potenciar todas las mejoras adaptativas de forma que se produzca indefectiblemente un equilibrio emocional, una mayor capacidad cognitiva y además una mejor consciencia personal y sutil.

La vida que conocemos esta hecha de luz y de ritmo desde Dr. Lefebure Methods® sabemos cómo entrar a nuestro sistema con ellos y cómo producir unos resultados que mejoren todas nuestras capacidades.

Tanto la creación del baile interhemisférico, neurosincronización, como la de la luz interior, fosfeno, no entrañan riesgo alguno. Los efectos de la neurosincronización fueron estudiados ampliamente como antes comentamos, en los mejores laboratorios de Francia y cientos de miles de estudiantes acreditan su eficacia e inocuidad, de la misma forma si se utilizan las Lámpara Fosfénicas diseñadas para la creación de fosfenos por Dr. Lefebure Methods® respetando las normas de utilización, la observación fija de la luz que se produce es una excelente gimnasia para la química de la retina gracias a la destrucción y formación constante de la púrpura retiniana. A lo sumo en un reducidísimo número de personas ser producen reacciones adaptativas como un pequeño lagrimeo o una leve congestión de la conjuntiva que desaparecen tras los primeros fosfenos.

Incluso la utilización regular de los fosfenos mejora la agudeza visual y ayuda a prevenir los desprendimientos de retina gracias al fortalecimiento de los tejidos subyacentes. Por si esto fuera poco muchos alumnos nos escriben diciendo que ha mejorado su miopía. El glaucoma, la hipertensión de los líquidos del ojo, es la única contraindicación, se produce porque la evacuación del humor acuoso no es la correcta, aunque la observación fija de la luz produce una contracción y una dilatación de la pupila que flexibiliza los orificios de evacuación.

El sistema endocrino es otro de los grandes beneficiados de la utilización de la luz, naturalmente también de la audición alterna, ya vimos como es capaz de inducir tranquilidad y sosiego en muy pocos minutos,  pero con la luz entrando en lo más profundo de nuestro cerebro triuno, estimulando en cada observación fija de la Lámpara Fosfénica con innumerables fotones la glándula pineal, parece obvio que el resultado deba ser regulador y equilibrador muy en el sentido del trabajo de dicha glándula. De hecho junto con el enorme aumento del tono vital que se produce cuando se realizan fosfenos es también muy reseñable la mejora de las disfunciones con los ciclos del sueño, muchos insomnios se han curado con los fosfenos.

Estos efectos comunes a la utilización de los fosfenos y la neurosincronización se producen de un modo automático, es decir, por el solo hecho de hacer fosfenos y/o trabajar con la alternancia cerebral, sin mas y como efecto colateral habiendo utilizado luz y ritmo en la memorización, en la rapidez mental, en la capacidad creativa etcétera.

La luz y el ritmo palpitando en el interior de nuestro cerebro triuno, producen una explosión cognitiva una emoción zen y una conexión sutil con los procesos más elevados de la consciencia. Estudiar con fosfenos y con la neurosincronización es la nueva frontera la nueva neuropedagogía.

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